Despedida a lo grande de Brasil
Archivado en Noticias el 21 de Agosto, 2005 |
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Róbson de Souza, Robinho, pisó el césped de Vila Belmiro, donde hace más de medio siglo campeó con su magia Edson Arantes do Nascimento “Pelé”, y dio comienzo al último espectáculo futbolístico. El “Robishow”.
El hijo pródigo del municipio paulista de Sao Vicente llegó puntual para su última función en la cancha del Santos, donde toda su historia futbolística comenzó, en 2002. El delantero, de 21 años, se hizo célebre con sus endiabladas ‘pedaladas’, una especie de pases mágicos que da al balón con sus piernas en plena carrera hacia la portería mientras los defensores quedan como anestesiados, atornillados al césped.
La entrada de Robinho al campo para enfrentarse al Figueirense en partido de la vigésima primera jornada del Campeonato Brasileño tuvo todas las características de la aparición de una estrella del ‘pop’ en el escenario. Gritos, flashes de cámara, luces, correría de aquí para allá y al final una multitud de casi 500 personas entre niños-mascota, hinchas, reporteros, policías rodeando al artista.
“Estoy muy contento con esta fiesta. Espero volver en breve”, comentó Robinho.
Muchos hinchas que dijeron a los cuatro vientos: “¡No lo quiero!”, por haberlos traicionado con el Real Madrid, cambiaron su actitud y pagaron los 41 dólares que pedían en la reventa. Valió la pena. Robinho marcó dos goles, uno de penalti, en una victoria que en el primer tiempo fue un auténtico paseo, por el 4-0 infligido al Figueirense. Pero la reacción, Robinho y compañía en los laureles, hizo que el marcador final fuera 4-3.
Robinho se despidió del estadio Vila Belmiro en su ley, confirmando que de santo nada tiene. Próxima parada, el Real Madrid. Te esperamos Robson.




































