real madridEl Real Madrid vuelve a las andadas. Después de un proceso electoral convulso, que aún sigue dando que hablar, parecía que la pretemporada con la llegada de Capello devolvería la tranquilidad a las aguas blancas, pero ni por ésas. Los nervios generados al no concretarse las promesas electorales del candidato Calderón están sembrando la desconfianza en parte de la afición y creando muchas dudas en torno a la figura del director deportivo, Pedja Mijatovic. Pero su presidente se ha encargado de darle la puntilla con el asunto Jurado. Todos sabían que los fichajes de Cesc, Robben y Kaká iban a ser muy complicados y que, pese a que los tres jugadores le habían manifestado al montenegrino su interés por recalar en el club blanco, sus clubes no estarían por la labor de facilitar su marcha. Calderón y Mijatovic comprometieron su palabra a la llegada de estos jugadores y cada hora que pasa la ansiedad aumenta. Hasta la contratación de sus posibles sustitutos, caso de Reyes o Diarra, se complica y el aficionado empieza a impacientarse. Pero, como digo, ni el más iluso aficionado madridista pensaba que serían unos fichajes sencillos. Hacerse con los grandes cuesta, tiempo y dinero.


ramon calderonSin embargo, el caso Jurado puede ser la gota que colme el vaso. Mijatovic, como director deportivo, es decir, máximo responsable de la parcela deportiva blanca, decidió, tras consultar con su entrenador, Fabio Capello, es decir, máximo responsable técnico madridista, el traspaso de la perla de la cantera al club rojiblanco. Calderón se hartó de decir en las elecciones, en un claro mensaje a anteriores maneras de hacer las cosas en la directiva blanca, que nunca se inmiscuiría en las decisiones deportivas, que para eso estaban Pedja y Fabio. Pues bien, a las primeras de cambio no es que se haya metido en la parcela deportiva, es que la ha dinamitado. Como se puede llegar y decir que no estás de acuerdo con una decisión adoptada por tu director deportivo, desacreditarle intentando frenar un acuerdo que ya está firmado y encima trastocar los planes deportivos de tu vecino. Porque, además de desacreditar a Mijatovic y dejarle como vulgarmente se dice con ‘el culo al aire’, lo que no se da cuenta Calderón es que está interfiriendo en la planificación deportiva de un club como el Atlético, que haciendo las cosas bien se dirige al director deportivo de un club serio, le plantea una operación y éste la acepta. Si finalmente logra romper el traspaso, le habrá hecho perder un tiempo precioso al conjunto rojiblanco en su búsqueda de un refuerzo para el centro del campo, además de encarecerle el mercado a sabiendas de que busca un jugador así.

Pero volvamos al asunto Mijatovic, que es el más peliagudo. Pedja, que no ha logrado cerrar las tres bazas electorales reseñadas, ve perder gran parte de su credibilidad con esta desautorización de Ramón Calderón. ¿Con qué cara se va a presentar el director deportivo en el despacho de algún grande de Europa a negociar si no se sabrá hasta unos días después si a su presidente le parece bien o no el acuerdo que alcance? ¿Va a perder tiempo un mánager general del Lyon, del Milan o del Arsenal con Pedja para que luego los acuerdos adoptados sean papel mojado? Calderón debería darse cuenta de que ha puesto a Mijatovic entre la espada y la pared porque más de uno ya habría cogido la puerta y le habría dejado plantado. No descarto nada.

Juan José Anaut
MARCA