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Fabio Capello consiguió un aprobado alto en el primer examen del Bernabéu a su nuevo modelo, sin ‘galácticos y con los nuevos Higuaín y Gago. El Real Madrid se impuso al Zaragoza (1-0) con un tanto de Van Nistelrooy y, beneficiado por las derrota del Barcelona y el Sevilla, se queda a dos puntos del liderato.

El modelo ‘post-galáctico’ obtuvo el premio de una victoria para un Real Madrid tan necesitado como afortunado por combinarla con los tropiezos del líder, el Sevilla, y del eterno enemigo, el Barça. Y además, conectó con la grada la savia nueva: Gago, el lateral derecho Miguel Torres y, especialmente, el pinturero Gonzalo Higuaín.


David Beckham, tan profesional él, asistió desde su palco privado a un nuevo tiempo, del que queda excluido prematuramente. Celebró el gol de Ruud van Nistelrooy con vena inequívocamente madridista. Las cámaras de las televisiones no dejaron de enfocarlo y las imágenes se repetirán de aquí a Los Ángeles durante todo este lunes hasta la saciedad.

Cierto orden, varias ideas nuevas y una cohesión aún no vista ni en esta temporada ni en las dos últimas aportaron la esperanza en la “restauración capelliana”.

El orden lo puso el doble pivote Fernando Gago – Mamadou Diarra, algo que promete funcionar. Porque el argentino oxigena y pide el mando sin cortarse, para enviar pases precisos, de corta distancia, pero rozando la perfección. Y, liberado de presiones creativas, el atleta de Bamako se dedica a lo que más sabe: contener e instalar señales de peligro a los contrarios.

Las ideas nuevas parten parcialmente de Gago y cuentan con el ingenio, la chispa y la ilusión que le echa Higuaín, que ofrece su colaboración en todos los terrenos, se mueve con toda libertad y da la frescura que necesitaba el Madrid. Es una ventana abierta que ventila los malos humores enquistados en el equipo.

Y, finalmente, el equipo. Compacto, dueño del balón. Con precipitaciones esporádicas, pero siempre con un espíritu de colectividad también olvidado. Los apoyos defensivos, el sacrificio común se mezcló bien con el nuevo espíritu.

Capello expuso su tesis y suena bien. Pero tampoco merecería la pena hacer repicar todas las campanas del madridismo. Tiempo al tiempo.