El malabarista que aprendió a ser decisivo
18 de Julio, 2008 | Sección: Columnistas |
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Robinho siempre se le relacionará con un regate que ejecuta a la perfección: la bicicleta. A veces, las menos, es un recurso útil. Y otras, las más, un malabarismo que acaba en nada. Jugando en el Santos, hasta cinco bicicletas en un metro cuadrado le hizo a un defensa del Corinthians, una jugada que dio la vuelta al mundo y que sin duda influyó para que firmara por el Madrid. En su debut, en Cádiz, como no podía ser de otro manera, hizo un par de bicicletas más que deslumbraron al personal, pero pronto le colgaron el cartel de individualista, de jugador más efectista que efectivo, de hombre poco trascendente para el resultado de un partido. Y ahí radica el gran mérito de Robinho: supo progresar hasta convertirse en un jugador decisivo sin olvidarse de su magia, pero sin abusar de adornos innecesarios.
En julio de 2007 explotó en Venezuela con la selección de Brasil, protagonizando una Copa América espectacular, haciendo olvidar a los ausentes Ronaldo, Ronaldinho y Kaká: ganó el título, fue el máximo goleador del torneo y fue elegido el mejor jugador del torneo. Ponía fin así a una temporada en la que vivió un momento muy delicado. En enero de 2007 el Madrid deslizó que el jugador llegaba borracho a los entrenamientos y nadie salió en su defensa. El delantero protagonizó como respuesta un gran final de Liga y el Madrid acabó ganando el título, beneficiándose de los errores del Barça. En la pasada temporada Robinho fue decisivo para el Madrid en un amplio tramo de la temporada (incluso después del guateque de las 40 ‘camisinhas’), hasta que Schuster prefirió a Robben para rematar la segunda Liga.
Robinho, nacido el 25 de enero de 1984 en Sao Vicente (Brasil), mide 1,72 kg. y pesa 60 kg. Comenzó jugando a fútbol sala antes de formar parte del fútbol base del Santos, donde llegó muy joven al primer equipo para hacerlo campeón junto a Diego (Werder Bremen) y Oliveira (Zaragoza).
En diciembre de 2004 vivió con angustia el secuestro de su madre, liberada tras 40 días de cautiverio. Robinho decidió entonces forzar al Santos para jugar en Europa y en 2005 el Madrid pagó 25 millones de euros por su fichaje.
El Mundo Deportivo
Curioso ver cómo desde Barcelona le alaban, cuando hasta hace unos días todos eran críticas y era un jugador sobrevalorado…
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