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Reportaje dedicado a Robinho en “El Mundo”

Cuando surgió en el fútbol, era apuntado por muchos como “El nuevo Pelé“, pero esa expectativa quedó frustrada por decepcionantes temporadas en el Real Madrid y el Manchester City. Ahora, con la selección brasileña en el Mundial de Sudáfrica, Robinho demuestra que sabe reinventarse.

La polivalencia de Robinho apareció en el debut de Brasil en Sudáfrica, cuando Kaká, que se recuperaba de una lesión en el muslo izquierdo, debió abandonar la cancha al promediar el segundo tiempo del partido contra Corea del Norte. El delantero cedió su puesto a Nílmar y se puso más atrás, para cumplir la función de “alimentador” del ataque que cumple el astro del Real Madrid. Su buen desempeño sorprendió a sus compatriotas y complació a Dunga: “Estoy muy feliz por el crecimiento de Robinho“.

A los 26 años de edad y uno después de haber formalizado su unión con Vivían, su novia desde la adolescencia y madre de su hijo, de dos años y medio, el delantero parece dispuesto a dejar atrás la fama de jugador de fútbol vistoso pero poco efectivo que durante su estancia en el Real Madrid generó el apodo de ‘triatleta’: “Primero corre, después hace una bicicleta y luego… nada”


En Sudáfrica, parece haber dejado atrás el gusto por las “bicicletas” y pone más énfasis en el juego de equipo que en las exhibiciones individuales de habilidad con la pelota: “Quiero ser el tipo en la Copa“, anunció poco antes del Mundial. Si logra concretar su objetivo, Robinho podrá reabrir las puertas para volver al fútbol europeo y dejar atrás las decepciones acumuladas en las cuatro temporadas en España y en Inglaterra.

El Manchester City lo fichó por 42 millones de euros en 2008 (más de 50 millones de dólares en ese entonces) y en enero pasado lo cedió a su club brasileño de origen, el Santos. El préstamo expira el 4 de agosto y su agente, Evandro Souza, confía en que el delantero volverá a brillar en un gran equipo europeo.

“Robinho está muy bien, muy concentrado, feliz con su familia y en excelente forma física. Si cumple un buen Mundial, varios clubes europeos le abrirán sus puertas, entre ellos el Barcelona”, pronosticó recientemente De Souza. Por ahora, el brasileño se niega a comentar sus planes: “Mi futuro, ahora, es ser campeón mundial”, aseveró.

Sin embargo, dejó en claro que ya no aceptará un puesto en un equipo de segunda línea. Ante los rumores según los cuales el Besiktas turco estaría dispuesto a pagar un monto millonario al Manchester City por su pase, fue tajante: “No tengo intención de jugar por el Besiktas. Lo respeto mucho, pero no tengo intención de jugar allí”.