Brasil 0 - México 2
Archivado en Copa América 2007 el 28 de Junio, 2007 | 5 Comentarios »

Casi un año después de su precipitada eliminación del Mundial, Brasil volvió a morder el polvo (0-2) con el mismo aspecto cansino y polvoriento de Alemania, pero esta vez sin las grandes estrellas que parecían condicionar su juego.
Le faltó alma y acierto al atribulado equipo de Dunga, que deberá cargar en las próximas horas con toneladas de críticas. Su agresiva puesta en escena ante los medios no encuentra respaldo en el juego del equipo, insustancial en muchos minutos y desafortunado en otros ante un México ordenado y seguro de sus fuerzas.
Sorprendió el aplomo del equipo de Hugo Sánchez, que tras la reciente derrota ante Estados Unidos en la Copa de Oro decidió tirar por la calle central y cambiar más de la mitad del once. Su esquema, con tres centrales y un Márquez soberbio, sólo se resquebrajó con los regates y malabarismos de Robinho, que regaló un partido notabilísimo.
Dominó el primer cuarto de hora el futbolista del Real Madrid, veloz y con desborde por todo el frente de ataque. Pudo sacar provecho Brasil del gran momento del ‘11′, que dejó una soberana chilena, o de un gol anulado a Diego o de un cabezazo de Alex. Sin embargo, fue México quien acertó con la portería por cortesía de un error del propio Alex y superó con un fino sombrero a Maicon.
Cinco minutos después reincidió la ‘tricolor’ gracias a un libre directo de Morales que Doni se limitó a seguir con la mirada. Acusó el castigo Brasil, previsible en la circulación y sin referentes en el centro del campo. Faltaba carácter y decisión y Dani Alves observaba desde el banquillo.
La banda derecha mejoró tras el descanso con la incorporación de Anderson y Robinho se lanzó en solitario a reducir distancias. Encajonado en su área, México se encomendó a Ochoa, valiente y rápido de reflejos, respondón ante un puñado de ocasiones clarísimas de la ‘canarinha’, que al menos mereció reducir distancias.
De poco sirvió la incorporación de Dani Alves a falta de un cuarto de hora. Coincidió la salida del sevillista con la rendición final de su equipo, que se vio expuesto a la goleada. Sólo los errores del menudo Castillo evitaron mayores escozores para Brasil, que ve comprometida su clasificación en el llamado ‘grupo de la muerte’.
El Mundo













