Real Madrid - Ecija : A Octavos
Archivado en Copa del Rey el 12 de Noviembre, 2006 | 1 Comentario »

Fuente: MARCA
Video: Écija 1 - Real Madrid 1
Video: Real Madrid 5 - Écija 1

Real Madrid - Ecija : A OctavosArchivado en Copa del Rey el 12 de Noviembre, 2006 | 1 Comentario »

Fuente: MARCA
Video: Écija 1 - Real Madrid 1
Video: Real Madrid 5 - Écija 1
Real Madrid 4 - Zaragoza 0Archivado en Copa del Rey el 15 de Febrero, 2006 | 21 Comentarios »

Una hazaña en toda regla no resultó suficiente para colocar al Madrid en la final de Copa. Marcó cuatro goles y durante toda la noche arrolló al Zaragoza más encogido que se recuerda. Fue una demostración de poderío y orgullo, orquestada con un gran juego, pero también inteligencia. Nadie en Chamartín se sintió decepcionado. Después de tanto tiempo de trivialidad, el Madrid regresó al territorio de la épica. Jugó con tanta grandeza que la hinchada saludó la insuficiente victoria con el clamor que reserva a los triunfos memorables. Y con razón.
El Real Madrid apeló a la mística de las noches mágicas y el Zaragoza se creyó la historia. Fue un caso flagrante de derrota psicológica. Goleó en el primer partido, pero desde esa misma noche entró en un estado creciente de temor. No se sintió fuerte por la superioridad que había demostrado, ni ganó confianza, ni tuvo la arrogancia suficiente para no sentirse intimidado por la optimista campaña organizada por el Madrid. La maquinaria de propaganda convirtió un desastre en un desafío, casi en una victoria. Se convocó a los viejos mitos que pueblan la memoria madridista, se extendió la idea de un partido histórico y se generó un ambiente inflamado en el Bernabéu. El llamamiento puede relacionarse con los nuevos tiempos del fútbol. No surgió del ámbito natural, los jugadores, sino del departamento de comunicación del club, que hizo un trabajo impecable. El mensaje de la remontada impregnó al equipo, a la hinchada y al Zaragoza, que salió arrugado. Diez minutos después era un trapo.
Zaragoza 6 - Real Madrid 1Archivado en Copa del Rey el 09 de Febrero, 2006 | 28 Comentarios »

Un Zaragoza bestial, implacable, mágico, con hechuras de gran equipo, inhumano casi en el acierto, le dio un meneo de cuidado al Madrid en un partido inolvidable para uno y otro. El equipo de Víctor Muñoz, inspirado hasta el agotamiento, dejó a su rival con pie y medio fuera de la Copa y con el orgullo hecho trizas. Un rival que enterró su brillante racha de siete triunfos consecutivos e hincó la rodilla molido a palos. Culpables de la escabechina fueron un Cani que se doctoró como futbolista y un Diego Milito que vivirá en los altares del Zaragoza el resto de sus días. Y culpable fue, al alimón con ellos, el Madrid en pleno.
Dos detalles de Cani pusieron a volar al Zaragoza. Como si de una orden se tratara, el par de acciones de su capitán, un prodigioso control del balón y un envío al hueco mirando al tendido, provocaron que el conjunto aragonés perdiera el respeto al Madrid de forma insultante. Tanto se lo perdió que le empezó a golpear de manera desaforada una, dos, tres, cuatro veces, cuatro de Diego Milito. Loco andaba Sergio Ramos persiguiendo fantasmas, desquiciado Helguera sin llegar a un solo balón y a un solo rival, fuera de sitio los laterales y con cara de no enterarse de nada, porque de nada se enteraba, Gravesen. Y los goles, cayendo.
Real Madrid 1 - Betis 0Archivado en Copa del Rey el 26 de Enero, 2006 | 6 Comentarios »
El brasileño Robinho, el día de su 22 cumpleaños, regaló al Real Madrid las semifinales de Copa del Rey, con un gol de ensueño que fulminó al actual campeón de la competición, un Real Betis en plena caída, con síntomas de preocupación.
Llegaba el brasileño en una dinámica ascendente tras los últimos partidos, en los que su figura se ha ido acrecentando a la par que desaparecía la presión que le ahogaba en el Bernabéu. Robinho juega libre, sin miedo, y es la mejor noticia para el madridismo.
En el día de su 22 cumpleaños dio todo un recital desde el primer minuto. Varela no encontraba la forma de frenar la habilidad y velocidad del brasileño que estuvo en todas las acciones de peligro de un partido que comenzaba frío, condicionado por el resultado del encuentro disputado en Sevilla.
Faltaba una figura clave en el renacer madridista y su afición le echó en falta. Guti, aupado a los cielos cuando han reconocido su fútbol, dejaba al Real Madrid sin su imaginación en la construcción donde Gravesen, peleado con el mundo, se aturullaba y pedía a gritos la colaboración de Beckham y Zidane para dar limpieza al fútbol.
Sólo los regates de Robinho animaban el duelo con un fútbol escaso de profundidad. Un testarazo de Ramos y dos remates de un voluntarioso Cassano comenzaron a calentar a Doblas. En el último minuto de la primera parte todo quedaba sentenciado. El Betis asomaba por primera vez con peligro por el área rival e Iker Casillas salvaba a su equipo y lanzaba una contra mortal. Primero frenó por bajo el potente disparo de Joaquín, lanzado tras una plástica bicicleta, y con velocidad comenzó una jugada que se asimila a la definición de libro de un contraataque.
Zidane prolongó, Beckham trasladó el esférico con velocidad y Robinho decidió. Se adentró en el área para decidir en una décima de segundo en la que regateó y chutó colocado pegado al palo. Era el punto y final a los cuartos de final.
En la segunda parte el orgullo bético le hizo buscar el tanto del honor. La entrada de Edú aumentó la mordiente de su equipo pero el Real Madrid, cómodo, no pasó ningún apuro y acabó divirtiéndose sobre el campo ante un Betis rendido.
Robert tuvo el empate en sus botas en el minuto 75 pero Casillas, que seguía a lo suyo, le ganó en el mano a mano sacando su potente disparo. Ramos daba una exhibición de fuerza, Robinho deleitaba y sólo Baptista no termina de sumarse a la causa de un Real Madrid, que como manifestó el capitán Raúl, vuelve a hacer disfrutar a sus aficionados y se mantiene con vida en todas las competiciones.
Ficha del partido
1 - Real Madrid: Iker Casillas; Cicinho, Sergio Ramos, Helguera, Roberto Carlos; Gravesen, Baptista; Beckham, Zidane (Raúl Bravo, m.80), Robinho; y Cassano (Soldado, m.77).
0 - Real Betis: Doblas; Varela, Melli, Juanito, Castellini; Arzu, Rivera (Tardelli, m.46); Joaquín, Capi, Fernando (Edu, m.46); y Dani (Robert, m.63).
Goles: 1-0, m.44: Robinho.
Árbitro: Pérez Lasa (Comité vasco). Mostró cartulinas amarillas a Sergio Ramos y Roberto Carlos por el Real Madrid y Melli por el Real Betis.
Incidencias: encuentro de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante la presencia de 62.000 espectadores.
Fuente: Diario Marca
Betis 0 - Real Madrid 1Archivado en Copa del Rey el 19 de Enero, 2006 | 3 Comentarios »

La versión más industrial del Madrid se benefició de la picardía de Cassano en su primera intervención. A eso se llama don de la oportunidad. Desplazó levemente a Doblas, que hizo todo lo necesario por complicarse la vida en un insólito puñetazo al aire. La pelota quedo suelta y Cassano la dejó en la red como si la cosa no fuera con él. Atrás había quedado el largo asedio del Betis, ejemplar en su despliegue. Le falló el portero y no aprovechó sus numerosas ocasiones. El Madrid dedicó casi todo su esfuerzo a achicar agua, sin otra noticia que el don de la oportunidad de Cassano en su debut y el buen partido de Guti en una noche que no parecía propicia para su estilo.
Real Madrid 4 - Athletic 0Archivado en Copa del Rey el 13 de Enero, 2006 | 11 Comentarios »
El Real Madrid resolvió sin dificultades el duelo frente a un equipo deprimente. Es el Athletic, que pasó por el Bernabéu sin dejar rastro. Confirmó su debilidad con un juego espantoso, sin nadie capaz de dejar un apunte de clase. Ni los veteranos, ni los jóvenes. El Athletic extendió sus miserias por todas las líneas y permitió un partido sencillo al Madrid, que ganó sin despeinarse. Ganó porque no tuvo más remedio. Sólo fue una cuestión de lógica. Sus jugadores podían pasarse la pelota. Los del Athletic, no. Así de sencillo. Cuando un equipo desconoce las cuestiones básicas del juego, su destino está sellado. Le espera la derrota.
El único peligro que sintió el Madrid fue su propia comodidad. No se vio exigido nunca y en ningún momento del buen juego para evidenciar la superioridad de sus jugadores. El asunto quedó todavía más claro después del tanto de Robinho, que parece despertar cada vez que se enfrenta al Athletic. No resulta difícil. El Athletic estimula a cualquiera. El gol de Robinho fue una continuación de la película que se vio en el partido de San Mamés. Conectó con Guti, magistral en la pared con el brasileño. Del resto se encargaron los centrales del Athletic, desordenados y blandos. Robinho resolvió el mano a mano con el portero, y se acabó. Antes del gol, apenas había ocurrido nada. Después, tampoco. El Madrid no estaba para excesos. El Athletic persistió en su alarmante vulgaridad. Le quedó tan lejos la portería que Diego López estuvo a punto de pillar un resfriado. No se estiró en todo el partido.
El trámite sólo necesitó de un par de detalles de Guti y de la energía competitiva de Sergio Ramos. El chico se toma cada partido como si fuera el último de su vida. No ofrece tregua a nadie. Anotó el segundo tanto en una acción sencilla, pero muy expresiva: apareció en el segundo palo y se llevó el balón con todo. Quizá fue con la mano, o con el pecho. Poco importa. En su vigorosa acción estaba el reflejo de todos los jugadores del Madrid que se hicieron figuras por su espíritu indomable. A Sergio Ramos le corresponde un papel capital en el futuro del Madrid, un equipo que se ha aburguesado en los últimos tiempos. Jugadores como Ramos son necesarios para cambiar unos hábitos muy peligrosos.
Entre los dos goles, no hubo casi nada. Si a Guti se le ocurría infiltrar un pase, la jugada cobraba vida. Por lo demás, poca cosa. Aunque marcó a última hora con un espectacular cabezazo, Soldado pasó casi desapercibido. Baptista remató en dos ocasiones con los mismos resultados de siempre y Robinho ofreció el destello del gol en una noche que le garantizaba una fiesta si lo hubiera querido. La defensa funcionó con eficacia y sin aspavientos, dirigida por Sergio Ramos, que ganó todos sus duelos con Aduriz. El único que dio la nota fue Gravesen, autor de una curiosa transformación. El centrocampista mediocre, pero optimista, de la pasada temporada, se ha convertido en un futbolista descontrolado y desagradable. No se ahorra una patada y va por esos campos con ganas de armar bronca. En un partido sin historia, de una comodidad total, Gravesen le buscó el tobillo a Gurpegui en una entrada alevosa y luego se lió en una bronca considerable con sus compañeros. El hombre no sabe cómo conducir sus impulsos. Es un caso para el diván. El Athletic también es un caso. Más grave todavía. Se trata de la mediocridad llevada a su máxima expresión.
Ficha del partido
4 – Real Madrid: Diego López; Salgado (Cicinho 48’), Ramos, Mejía, Raúl Bravo; Beckham, Gravesen (Helguera 73’), Guti, Robinho; Baptista y Soldado.
0 - Athletic de Bilbao: Lafuente, Expósito, Endika (Murillo 45’), Tiko (Llorente 58’), Lacruz, Iraola, Orbaiz, Gurpegui, Aduriz (Casas 71’), Amorrebieta, Dañobeitia.
Goles:
1-0, min. 29: Robinho, bate por bajo a Lafuente tras una pared con Guti.
2-0, min. 65: Sergio Ramos, marca con el pecho en una falta botada por Beckham.
3-0, min. 88: Soldado, marca de cabeza.
4-0, min. 90: Robinho, marca a placer.
Árbitro: Fernández Borbalán (Colegio andaluz). Amonestó a Dañobeitia (20’), Aduriz (46’), Gravesen (48’), Lacruz (64’)
Incidencias: Partido de vuelta correspondiente a los octavos de final de la Copa de S.M. el Rey disputado en el Estadio Santiago Bernabéu con 60.024 espectadores.