Roberto Carlos, Helguera y Robinho contestaron al gol inicial de Abel Buades en el Nou Estadi de Tarragona, donde el Gimastic exhibió una grandísima actitud y ráfagas de buen juego ante un rival sin interés por el espectáculo. Lo que le interesaba al Madrid era ganar y lo hizo. Ahora se sitúa segundo en la clasificación, pisándole los talones al Barcelona.
El Real Madrid mantiene el pulso en lo alto de la Liga, tras un partido muy sacrificado en el que lo pasó muy mal ante el modesto Nàstic, que jugó bien hasta que el aguantó el físico y la moral. Sobre todo ésta, ya que después de desplegar un dominio claro sobre su pequeño campo y arropado por su ruidosa afición, se encontraba perdiendo el partido a los cinco minutos de la segunda parte.
El Nàstic comenzó a 200 kilómetros por hora y el Madrid que no arrancaba. Anuló a Guti, surgió por las bandas con arrancadas enormes de Cuéllar y del brasileño Gilberto y tuvo a la defensa madridista contra las cuerdas. Makukula era el engorro para los centrales blancos y, por si fuera poco, las apariciones esporádicas de Pinilla volvían a acelerar el pulso de Casillas, autor de tres paradas de verdadero mérito.
El penalti de Cannavaro a Makukula situó al Real Madrid de nuevo en Getafe, en el fango. Abel Buades lanzó con fe desde los 11 metros con su zurda y adelantó al Gimnastic. Sin embargo, una falta a Van Nistelrooy lejos de donde se jugaba el balón, en la media luna del área tarraconense, empezó a dar el giro al marcador que anulaba lo que había sucedido sobre el césped.
Roberto Carlos se encargó de igualar el resultado con un lanzamiento seco y raso que penetró entre las piernas de los que formaron la barrera y después se fue al interior de la portería de Rubén, la gran sorpresa en la alineación de Luis César.
Marcar tres minutos antes del descanso y cinco después del nuevo saque de centro dio completamente la vuelta al ’síndrome getafense’ del Madrid. De juego andaba igual de tieso, pero el balón entraba. El saque de esquina lanzado por Guti y el cabezazo picado de Helguera en el primer palo dejaron a los futbolistas locales demasiado tocados. No es que se rindieran.
El Madrid controló con algo más de comodidad -aunque padeciendo todavía latigazos sobre el área de Casillas- y tardó hasta el minuto 83 para hilar una gran jugada de fútbol, culminada por Robinho con un sensacional derechazo de volea, a centro de Sergio Ramos.
No era un sitio agradable, no era el lugar de exhibir un gran juego. A base de sufrir y de bregar, el Madrid terminó por sacar adelante el partido y continuar su eficiente suma de puntos.
Ficha del partido
1 - Nástic: Rubén Pérez; Ruz, Cáceres, Llera, Mingo; Abel, Juan (Merino, m.53); Cuéllar, Pinilla, Gil (Campano, m.68); Makukula (Ismael, m.71).
3 - R. Madrid: Casillas; Sergio Ramos, Cannavaro, Helguera, Roberto Carlos; Emerson, Diarra; Raúl, Guti (Reyes, m.73), Robinho; Van Nistelrooy.
Árbitro: Mejuto González ( colegio asturiano). Mostró cartulinas amarillas a Cannavaro (m.27), Ruz (m.31), Juan (m.35) y Mingo (m.38).
Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada de Primera División, disputado en el Nou Estadi de Tarragona, ante 14.500 aficionados. Justo antes del encuentro se desplegó una pancarta para apoyar la candidatura de Tarragona como Capital Europea de la Cultura en el 2016.
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