Pablo Garces



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Tomás Roncero mima a Robinho

robinho

Es el único del Diario AS que parece cuidar a Robinho y querer que siga en el equipo. En la crónica del partido de pretemporada contra el Frankfurt, dice lo siguiente:

Y el crack se llama Robinho. Schuster le castigó con la suplencia en beneficio de Robben, pero el 10 de Santos aceptó la colleja dando una quinta velocidad a su equipo en la segunda parte. Y el premio le dio el gol de las tablas tras una acción entre Robben y Saviola. Robinho dedicó el gol a su pequeño y eso es una buena señal. Aquí está su casa y él lo sabe. No debe irse. Esta plantilla es solvente y merece un voto de confianza. Como le dijo la médium a Belén Rueda en El Orfanato: “Hay que creer para ver, no ver para creer”. El madridismo debe olvidarse ya del calentón del verano (Cristiano) y volver al redil para cuidar de la familia más fiel: la del Bernabéu. En Valencia se despejarán todas las dudas.

Tomás Roncero, Diario AS

¡Gracias Tomás, tú si que sabes!.

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Hace algunas semanas, el diario AS desveló el plan que había preparado el Real Madrid para Robinho. Se trataba de fortalecer su potencia física. El brasileño debía ganar masa muscular en su debilitado tren inferior. Sin embargo, ahora, el problema más gordo que afecta al delantero tiene que ver más con su alma que con sus muslos. Ahí tienen que centrarse los cuidados intensivos después de la desastrosa gestión, por parte del club, del presente y del futuro de Robinho.

Sé que tendemos, a veces, a exagerar la psicología de los futbolistas ¡Estos seres privilegiados! Pero el dinero y la fama no quitan el derecho a sufrir por falta de cariño. Cualquier psicoanalista podría ver en la actitud actual de Robinho el efecto del muy conocido “Síndrome abandónico”. Una afección que hace que las dificultades de un niño o de un adulto se deban a la sensación, real o imaginaria, de haber sido abandonado, de haber perdido el amor de sus próximos. Robinho se ha sentido persona non grata en Madrid y los dirigentes madridistas tienen que actuar de forma contundente para recuperarle. Y han de quitarle la idea de marcharse. ¿Con un nuevo contrato?

Frédéric Hermel, Diario AS

Robinho y la ruleta rusa…

robinho

Nuestra alegría nunca puede ser completa. En un día en el que, por fin, el Madrid se refuerza de manera inteligente con Van der Vaart, tenemos que escuchar una nueva queja de Robinho. Un lamento totalmente justificado dada la dolorosa situación en la que se encuentra el brasileño. A tan pocos días del comienzo oficial de la temporada, no entiendo cómo un club como el Madrid puede dejar pudrirse lo que pronto será ‘el grave caso Robinho’. O mejor dicho, lo entiendo demasiado bien.

Lo entendemos todos. En estos momentos, Robinho ya no es un futbolista de élite, sino la moneda de cambio de un hipotético fichaje. Sabemos que el Madrid venderá al brasileño si, de verdad, Cristiano se pone a tiro. Podemos preguntarnos si los directivos del club blanco no están jugando con fuego o con una especie de ruleta rusa. Porque si, al final, el portugués no aterriza en el Bernabéu, tendremos que recuperar a un Robinho dolido, sin motivación y con ganas de escaparse a la primera ocasión. ¿Merece la pena asumir este riesgo? Creo que ya es demasiado tarde Salvo que el madridismo de Robinho sea más fuerte que su ego. Cosa de la que dudo

Frédéric Hermel, Diario AS

El brasileño tiene que quedarse

robinho, real madrid

Me pregunto qué hubiera pasado si Robinho no se echa mano a los abdominales en aquella maldita rotura muscular. Entonces era el mejor de la Liga y sobre él recaía el peso del equipo. Se esfumó la Champions y celebró el título casero en un segundo plano. Lo peor es que desapareció la alegría en su juego. Y en esas seguimos. Pero me resisto a creer que su progresión está finiquitada. Tampoco entiendo que quiera cambiar Madrid por Londres. ¿Por dinero? Le sobra. La única explicación es que Scolari esté realizando una labor de zapa alimentando su ego. De ahí que Schuster y Calderón hayan contraatacado piropeándole.

Si Abramovich se pone terco y suelta la morterada, lo mejor es desearle buen viaje y hacer caja. Nadie es imprescindible, y menos en un equipo que demostró ser grande cuando el brasileño estaba de capa caída. De darse el caso, perdería más él que el club. Dudo que Robinho alcance su plenitud en aquellas tierras. Su debilidad, mental y física, aconsejan un entorno distinto al fútbol inglés. Los que velan por sus intereses deberían recapacitar. Ni un enfurruñamiento pasajero ni un puñado de libras, justifican el cambio de domicilio.

JJ Santos, Diario AS

Robi debe aclarar su cabeza

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Estamos ante un caso típico de jugador que no se atreve a dar un solo paso sin que su interesado representante le dé luz verde. Robinho es un futbolista con todas las cualidades para haber explotado ya como una estrella mundial, pero, entre sus claroscuros, altibajos emocionales y el ínclito Vagner Ribeiro, se está metiendo solo en un callejón de complicada salida. Le doy un consejo a Robinho: habla con Roberto Carlos y que te cuente la que le lió su agente hasta poner en peligro su carrera.

Lo que debe hacer El rey de las bicicletas es limpiar su mente, llamar al Madrid para decirle que del Bernabéu no le sacan ni los Geos, y enviar un email a Abramovich diciéndole: “Obrigado, Roman, pero me quedo en el mejor club del mundo”. Puedo entender que Robinho se haya sentido manoseado en el tema Cristiano, pero también debe poner de su parte para cargarse de razones y demostrar que su marcha sería un error estratégico para Calderón y Mijatovic. Para empezar, que diga que a los Pekín no va porque no ha querido. Jugar a echarle el muerto al club es impropio de un futbolista llamado a ser una de las banderas de la Décima.

Tomás Roncero, Diario AS

Robinho se aísla en Irdning

robinhoRobinho apenas se dejó ver en el primer día de concentración en Irdning. El jugador brasileño pretende alejarse lo máximo posible del monumental lío que hay en torno a su futuro y a su ausencia a última hora de los Juegos Olímpicos para los que estaba convocado con la selección brasileña. El delantero se levantó ayer por la mañana conociendo el gran enfado de la Confederación Brasileña con el Real Madrid por no dar permiso al jugador para viajar a Pekín. Esta circunstancia, unida al hecho de que Robinho pueda estar apurando sus últimos días como madridista, le han convertido en el centro de atención y en el hombre más buscado en la concentración de Irdning.

Sin embargo, Robinho pasó desapercibido y apenas generó información. La lesión que sufre (unas molestias musculares) le ayuda para evitar el acoso mediático. Ayer sólo se dejó ver unos segundos mientras se dirigía al gimnasio para realizar su plan de recuperación. El brasileño obligó a los fotógrafos y a los cámaras de televisión a darse una carrera para poder tener imágenes de él en su veloz trayecto hacia el gimnasio, poco después de llegar al campo de entrenamiento junto al resto de la expedición.

Treinta minutos más tarde regresó para encerrarse en el vestuario y ponerse en manos de los fisioterapeutas. La siguiente hora y media en la que el equipo estuvo trabajando sobre el terreno de juego nada se supo del jugador brasileño. A la conclusión de la sesión preparatoria, Robinho fue el primero en abandonar las instalaciones para coger una de las furgonetas con las que los jugadores blancos se desplazan en Irdning. Lo hizo mirando al suelo, con gesto serio, escoltado por Pepe y Baptista, sin atender las peticiones de autógrafos de las decenas de aficionados que se agolpaban en las vallas y con unos cascos puestos escuchando música. Está claro que el jugador no vive su mejor momento en el Real Madrid y que el ‘caso Robinho’ está a punto de explotar.

La seriedad del brasileño, que acostumbra a estar siempre feliz y sonriente, choca con el gran ambiente que se vive en la plantilla del Real Madrid. Los jugadores, tras soportar sin pestañear una hora de intenso trabajo físico en la sesión matina, disfrutaron de una hora más de trabajo con balón en la que las bromas y el buen humor fueron protagonistas. Los madridistas se lo pasaron de lo lindo en los rondos que diseñó Schuster, y en los que el técnico intervino. Ahí se pudo ver a Robben gritando “olé” y a Schuster vacilando a Diarrà tras un error en el pase.

José Luis Calderón, MARCA

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Robinho siempre se le relacionará con un regate que ejecuta a la perfección: la bicicleta. A veces, las menos, es un recurso útil. Y otras, las más, un malabarismo que acaba en nada. Jugando en el Santos, hasta cinco bicicletas en un metro cuadrado le hizo a un defensa del Corinthians, una jugada que dio la vuelta al mundo y que sin duda influyó para que firmara por el Madrid. En su debut, en Cádiz, como no podía ser de otro manera, hizo un par de bicicletas más que deslumbraron al personal, pero pronto le colgaron el cartel de individualista, de jugador más efectista que efectivo, de hombre poco trascendente para el resultado de un partido. Y ahí radica el gran mérito de Robinho: supo progresar hasta convertirse en un jugador decisivo sin olvidarse de su magia, pero sin abusar de adornos innecesarios.

En julio de 2007 explotó en Venezuela con la selección de Brasil, protagonizando una Copa América espectacular, haciendo olvidar a los ausentes Ronaldo, Ronaldinho y Kaká: ganó el título, fue el máximo goleador del torneo y fue elegido el mejor jugador del torneo. Ponía fin así a una temporada en la que vivió un momento muy delicado. En enero de 2007 el Madrid deslizó que el jugador llegaba borracho a los entrenamientos y nadie salió en su defensa. El delantero protagonizó como respuesta un gran final de Liga y el Madrid acabó ganando el título, beneficiándose de los errores del Barça. En la pasada temporada Robinho fue decisivo para el Madrid en un amplio tramo de la temporada (incluso después del guateque de las 40 ‘camisinhas’), hasta que Schuster prefirió a Robben para rematar la segunda Liga.

Robinho, nacido el 25 de enero de 1984 en Sao Vicente (Brasil), mide 1,72 kg. y pesa 60 kg. Comenzó jugando a fútbol sala antes de formar parte del fútbol base del Santos, donde llegó muy joven al primer equipo para hacerlo campeón junto a Diego (Werder Bremen) y Oliveira (Zaragoza).

En diciembre de 2004 vivió con angustia el secuestro de su madre, liberada tras 40 días de cautiverio. Robinho decidió entonces forzar al Santos para jugar en Europa y en 2005 el Madrid pagó 25 millones de euros por su fichaje.

El Mundo Deportivo

Curioso ver cómo desde Barcelona le alaban, cuando hasta hace unos días todos eran críticas y era un jugador sobrevalorado…


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