Robinho necesitaba amor
Archivado en Columnistas, Fichajes Real Madrid, Opinión el 30 de Octubre, 2008 |
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A continuación, un excelente reportaje de la BBC de Vladimir Hernández
La relación entre la grada y la cancha es una que marca a algunas estirpes de futbolistas. Hay una escena en la película Gladiador, de Ridley Scott, donde se explica esta dependencia. La protagonizan Próximo, el mercader de esclavos, y Máximo, el general romano caído en desgracia que se convierte en gladiador.
Luego de varios combates en los que Máximo se deshace -literalmente- de sus contrincantes con facilidad, la grada empieza a mostrarse insatisfecha. Próximo se lo explica todo el romano, con una frase más o menos así: “No basta con matarlos a todos, tienes que darles entretenimiento para que te quieran”.
Esta necesidad de amor de las gradas quizás define lo que puede hacer Robinho en la cancha.
Robinho llegó a Europa en 2005, nada menos que al Real Madrid. Era el enésimo “sucesor de Pelé” que lanzaba el fútbol brasileño.
El delantero venía del Santos, con el cual hizo maravillas desde comienzos 2002, lo que coronó antes de irse al Viejo Continente con un premio Balón de Oro.
A Robinho lo empezaban a calificar de ser como un triatlón: “corre, hace bicicleta y nada”, decían algunos. Pero el entusiasmo merengue pasó de absoluta emoción a decepción con el tiempo, pues el brasileño que fue vendido como un Mesías por la gerencia blanca no era la solución para resolver la crisis que atravesaba el club en la era “post-galáctica”.
La gota que derramó el vaso para Robinho fue cuando su nombre apareció como ficha de canje para traer a Madrid a Cristiano Ronaldo desde el Manchester United.
Ello marcó el adiós del brasileño del Santiago Bernabeu, durante unas turbulentas semanas de fin de verano en donde el delantero terminó en el destino menos esperado de todos: Manchester, pero para jugar con el “otro” club de la ciudad, el Manchester City.
No pocas cejas se levantaron cuando se supo que Robinho dejaba el Real Madrid por un equipo de mitad de tabla de la liga Premier.
El club merengue jugaba la Champions, el City la Copa UEFA. El Madrid pelearía por el título, el Man City por ser el quinto mejor, si acaso.
Sólo que por primera vez en mucho tiempo se puede apreciar ahora al Robinho que define partidos con la selección de Brasil en un equipo donde no tiene tanta presión.
Este último fin de semana el brasileño anotó su primer “hat-trick” de la campaña, en una mezcla de jugada individual y combinación con sus compañeros.
El brasileño no trae precisamente fama de ser jugador de equipo, por lo que sorprendió verlo puliéndole la bota al compañero que le había dado el pase para su tercer gol.
En la victoria 3-0 del domingo ante Stoke City, el Manchester disparó 11 veces a puerta, más que cualquier otro conjunto de la Premier. En eso influyó mucho Robinho.
El atacante ahora está escuchando el apoyo que tuvo mucho tiempo sin oír en Madrid. Y cuando él está feliz, ¿quién lo detiene?
Vladimir Hernández
BBC




















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