Robinho está muy afectado por todos los comentarios que han surgido a raíz de la fiesta a la que acudió él y la mayoría de los jugadores de la selección brasileña, incluido Ronaldinho. Se le ve serio, casi sin hablar, sin su alegría habitual, y está ansioso por hablar con Schuster para darle su versión. Está arrepentido por todos los daños que haya podido ocasionar y quiere arreglarlo cuanto antes jugando.

Ningún directivo del Madrid se ha reunido aún con Robinho. Calderón, Mijatovic y Bucero estaban en Barcelona viendo el partido ante el Espanyol, y será Schuster quien se siente a la mesa con el jugador para explicarle el malestar que ha generado su comportamiento en Brasil.

Aún no ha trascendido la multa económica que el club le impondrá a Robinho, pero las fotos de la discoteca de Río evidencian una grave transgresión del libro de conducta que se le entregó a la plantilla hace poco.

Fuente: AS.com

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