robinho

“Si Robinho va a transformar por sí sólo el Manchester City?. Los jugadores necesitan tiempo. No es fácil firmar estrellas mundiales y pensar que van a jugar bien desde el primer partido. Es más difícil que todo eso. El Manchester tiene un buen equipo con buenos jugadores y un buen entrenador, por qué no van a estar en la parte de arriba de la tabla?. Aunque también hay equipos que se han gastado mucho dinero como el Aston Villa…”

Rafa Benítez
Entrenador del Liverpool

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robinho, elano

Elano está entrando en un tremendo momento de forma. Está jugando a la izquierda, en el lado de Robinho y están trabajando muy bien juntos. Ya tenían un gran entendimiento entre ambos, lo que nos beneficiará seguro en los partidos que vienen”.

Mark Hughes
Entrenador del Manchester City

En el Real Madrid tenía a otros compañeros que le hacían el fútbol más fácil, y en el Manchester City se ha asociado con su compatriota Elano, con el que ya coincidió en Brasil, y están haciendo las cosas bien en estos primeros partidos de la temporada. El entrenador Mark Hughes lo reconoció en la rueda de prensa tras pasar eliminatoria en la UEFA contra el AC Omonia

Que siga todo así y mejor, Robson!!.

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Robinho, Maradona y el Amor

robinhoTambién le quisieron con locura en el Real Madrid, al principio. Decían en Brasil que era mejor que el mejor Ronaldinho, y el Santiago Bernabéu se lo creyó. Pero las defensas empezaron a cogerle el truco y a veces el menudo brasileño daba la sensación de ser un prodigio de ocho años jugando en un partido de papás. Más talento que nadie pero un empujoncito, y adiós.

Se puso más fuerte, se cayó menos y ganó dos Ligas, pero en el Madrid nunca dejó de ser uno más. Llegaron incluso a ningunearle, desde la propia cúpula del club. Como si no hubieran entendido que, para rendir a su máximo nivel, Robinho necesita mucho amor; requiere, como ocurrió en el Santos de Brasil, que se le considere el indiscutido crack. Es todo eso, y más, en su nuevo equipo, el Manchester City.

Ídolo fuera del campo y líder dentro de él, Robinho fue Maradona el domingo pasado en la victoria 6 a 0 del City contra el Portsmouth en la Premier League. Marcaba, daba asistencias de gol, hacía virguerías dentro del área rival y dirigía el tráfico, con deliciosa soltura, en todos lados, todo el tiempo. Su entrenador, Mark Hughes, lo quitó unos minutos antes del final para que la afición del City le diera la ovación más grande desde tiempos de Francis Lee y Colin Bell, los míticos que llevaron al club a su último campeonato, en 1968.

¿Se arrepentirá el Madrid de haberlo dejado ir, aunque haya sido por la apetecible suma de 40 millones de euros pagados al contado por los nuevos dueños árabes del City?

Habrá que ver, primero, si mantiene el nivel. Si el derroche de amor que recibirá del estadio de Eastlands, infinitamente más sediento de talento que el Bernabéu, le dará alas para demostrar lo mejor de sí a lo largo de toda la temporada. La prueba llegará en los partidos fuera de casa, en Bolton y Sunderland, en el frío, el viento, y la lluvia de diciembre, enero y febrero.

Un incentivo que no tuvo en el Madrid, donde no fue ni de cerca el jugador mejor pagado de la plantilla, es que el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan le ha convertido en el futbolista mejor pagado del mundo. Hasta ahora, los demás jugadores de la plantilla parecen no resentirlo. Se los ganó, según Hughes, antes del primer partido de la temporada cuando les montó un circo con el balón en el vestuario. Todos aplaudieron. Y después han visto sobre el campo cómo Robinho les gana partidos y les hace jugar mejor.

Por ahora, es el ídolo de sus compañeros también. Así es como le gusta a Robinho. Si la cosa sigue igual a finales de temporada, si el City logra romper el dominio en la Premier League de sus vecinos del United, del Chelsea, del Arsenal y del Liverpool, esos 40 millones representarán una de las mejores inversiones de la historia del fútbol. Y en Madrid habrá muchos que se lamentarán. El consuelo que les quedaría, en ese caso, consistiría en tener la madurez de reconocer que a veces en el fútbol es necesario el traspaso de un jugador, por más brillante que sea, por el bien de él mismo, por el club que abandona, y por todos.

John Carlin
El País

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robinho

En un par de semanas verán al verdadero Robinho. Quiero conseguir la mayor cantidad de goles posibles y sobretodo demostrar que han hecho un buen fichaje conmigo.

Mi objetivo es jugar la Champions League y quiero ayudar al equipo a que consiga ese objetivo.

Robinho

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Robinho despide a Wagner Ribeiro

Estoy agradecido por todo lo que Wágner Ribeiro hizo por mi carrera hasta el momento, pero nuestro ciclo de trabajo terminó. Es el momento de que cada uno siga su vida separadamente. Tengo nuevas metas para mi carrera defendiendo al Manchester City.

Robinho

Por fin, por fin Robinho se deshace de Wagner Ribeiro, su agente durante los últimos seis años. A partir de ahora será su padre, Gilvan de Souza, el encargado de llevar todas sus cuentas y asuntos relacionados con su imagen.

Si esto hubiera ocurrido antes, seguramente Robson seguiría deleitándonos en el Real Madrid.

De cualquier modo, felicidades Robson. Felicidades por este tremendo paso adelante.

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Manchester no es Madrid

robinho, manchester city

robinhoEl gris plomizo de Manchester es antagónico con la filosofía de vida de un brasileño. Las fiestas en el jardín de La Moraleja, el sol, la piscina, la samba, las escapadas nocturnas a las discotecas de moda de Madrid.

Todo esto pasa a mejor vida cuando uno elige como destino para vivir la ciudad de referencia del condado de Lancashire. Así es la nueva vida de Robinho. O’Príncipe empieza a darse cuenta de algunos daños colaterales que van unidos irremediablemente a su huida madrileña en busca de los petrodólares del City.

Robinho pasa las horas enclaustrado en su hotel. Hasta allí llego y pido su número de habitación en recepción, pero no hace falta. Aparece por el hall y con el dedo índice ya me avanza su negativa a realizar cualquier tipo de reportaje.

Se le ve diferente que en Madrid. Aunque en ningún momento rehuye el diálogo. Mira por los colosales ventanales del Hilton, parece buscar un rayo de sol que le alimenta su alma brasileña, pero nada.

Allí sólo pasan nubes y agua abundante que hace que el canal Bridgewater rebose cerca de la estación de Deansgate, en la acera opuesta del hotel. El brasileño apenas lleva diez días en Manchester, pues ha estado otros tantos con la canarinha, por lo que la adaptación no ha hecho nada más que comenzar.

robinhoPara colmo de sus males, su residencia se encuentra sitiada de policías por la convención del partido laborista inglés y los fotógrafos están apostados en cada esquina. Dar un paso fuera del hotel es una invitación a dar carnaza demasiado fácil para la terrible prensa amarilla inglesa.

Robinho tiene en su compatriota Elano a su cicerone en su aterrizaje en la Mancunia. Él es el encargado de recogerle en el hotel y acercarle hasta la localidad de Carrington. Pueblo donde se da la circunstancia que se ejercitan los dos equipos de la ciudad. Media hora en coche para llegar a unas instalaciones que muchos dirían que son más parecidas a un cuartel militar que a una zona verde. Allí, pasa el día, almuerza con sus compañeros y, después, rumbo al hotel. “Tengo la suerte de que aquí hay dos buenos amigos brasileños. Están muy encima de todo lo que hago y me dejan poco tiempo para aburrirme”, afirma con sinceridad Robinho.

Mientras, el resto del grupo parece algo fascinado por el boom que ha supuesto su llegada. El City ha pasado a ocupar todos los días minutos en todas las cadenas de radio y televisión.

Los tabloides le reservan una página para especular sobre el futuro del equipo y la sensación brasileña. “Por ahora se relaciona más con los brasileños, más por el idioma que por otra cosa. Va con ellos a todos los lados y con los demás se le ve bastante callado”, afirma el ex atlético Petrov, uno de sus nuevos compañeros en el City.

Pero todo ese ambiente industrial se queda a un lado cuando se pone el traje de futbolista. Es pisar el césped y la alegría se desborda. Así, en apenas un par de apariciones en la Premier, Robinho ya ha marcado dos goles y sus bicicletas empiezan a cambiar el sino de un equipo que no está acostumbrado a las alegrías.

Se ha ganado la admiración de su mánager, Mark Hughes, que no para de vanagloriar su juego y sus ganas de entrenarse. “Tiene una rutina de trabajo perfecta. Desde su llegada todo ha mejorado. Nos da alternativas y estoy seguro de que vamos a conseguir cosas importantes”, dice Hughes.

Pero cuando se apagan los focos y Robinho se monta en el coche de Elano ya no sale del Bernabéu rumbo a sus locales favoritos. La lluvia golpea con virulencia los cristales del coche. No era un sueño. Eso ya no es Madrid, está en Manchester.

Pepe García Capintero
Público

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